Pensamiento

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Libertad...

Estatua de la libertad (Freiheitsstatue, por Marco Verch, usada bajo CC BY 2.0. Modificada respecto al original)
El origen y eje central del pensamiento de Heinlein es la libertad personal del individuo. La considera el valor supremo y su defensa algo incuestionable y necesario. Sin embargo es consciente de que la libertad no es algo gratuito: la historia demuestra que hay que estar luchando por ella en todo momento.

Por tanto cuando Heinlein se define a sí mismo políticamente, se autodenomina libertario:

somos libertarios, esto es, creemos en la libertad y el individualismo hasta el máximo absoluto alcanzable en cada momento y bajo cualquier circunstancia. [...]Para nosotros [libertario] significa libertad personal en todas y cada una de las formas posibles y en todo momento, con un meticuloso respeto hacia la igual libertad del otro (y dicho sea de paso, esta es la única clase de «igualdad» en la que creo; todas las demás definiciones de igualdad acaban siendo falsas, en mi opinión).

fragmento de una carta de 1964 1

Dicho de otro modo, preservar y extender la libertad es la esencia del pensamiento político de Heinlein, y de su puesta en práctica del mismo.

En la cita vemos también la primera implicación lógica de esta idea: exquisito respeto hacia la libertad de los demás seres humanos. Como corolario adicional podríamos añadir que hay que tener siempre en cuenta las consecuencias del ejercicio de nuestra libertad para nosotros y para los demás. El memorable dicho: «la libertad de uno acaba donde empieza la de los demás», encaja a la perfección con el pensamiento de Heinlein.

...y responsabilidad

El reverso inmediato de la libertad es la responsabilidad; si uno es libre para elegir, debe estar dispuesto a asumir responsablemente las consecuencias de su elección. Uno de los temas principales de la obra de Heinlein es éste.2 Un ejercicio maduro de la libertad implica el asumir las consecuencias de las decisiones; sólo una libertad idealizada infantilmente no lo haría.

Feminismo

Heinlein considera fundamental el respeto a la libertad de todas las personas, sin exclusiones. Por tanto está en primera fila a la hora de respaldar los derechos de las mujeres, pues percibe con claridad las desigualdades en libertades y derechos civiles que sufren en su tiempo.

A modo anecdótico podemos comentar cómo durante la segunda Guerra Mundial reprochó, delante de un gran número de personas, al rector de la Universidad de Delaware por su política de no admitir mujeres en la Escuela de Ingeniería, lo cual

había privado al país de un buen número de ingenieras preparadas en un momento en el que la vida de la nación dependía de tales personas

fragmento de una carta de 19613

Más conocida es la divertida anécdota de cómo dejó farfullando incoherencias al periodista televisivo Walker Cronkite, supuestamente progresista, al sugerir que los vuelos a la Luna deberían haber sido tripulados en exclusiva por mujeres.4

Más allá de las anécdotas puntuales, tenemos el testimonio de su obra, en la que abundan personajes femeninos protagonistas, mujeres fuertes, autónomas, y que, sin perder su feminidad, se hacen valer y se presentan en completa igualdad con los hombres. Por ejemplo, en su relato Dalilah and the Space Rigger la protagonista se enfrenta al chovinismo masculino,5 en Podkayne of Mars la protagonista es una joven dispuesta a triunfar en la astrogación, un mundo dominado por los hombres, en The Number of the Beast una de las mujeres del pequeño grupo de protagonistas se revela como la mejor líder posible, etc.

Antirracismo

De igual manera, Heinlein rechaza las desigualdades por raza o nacionalidad. De hecho es visceralmente antirracista. Su vida y su obra lo demuestran de manera inequívoca.

Como en el apartado anterior, se pueden mencionar algunas anécdotas. Por ejemplo, en 1941 estando en casa de un amigo, éste comenzó a hacer comentarios antisemitas. La reacción de Heinlein fue levantarse y marcharse, no sin antes decirle que él era medio judío. No era cierto, pero su indignación le llevó a faltar a su regla de decir siempre la verdad.6

Otra curiosidad es como en las elecciones presidenciales de 1948, sin convencerle mucho ninguno de los candidatos a la presidencia, decide al final votar a Truman por haber respaldado la adopción por parte de la convención del partido demócrata de una fuerte política pro derechos civiles, lo cual profundizaba la división interna del partido en aquel momento y que de hecho podía costarle perder las elecciones.7 8

De nuevo, en su obra encontramos también pruebas abundantes: por ejemplo en Starship Troopers, en The Cat Who Walk Through Walls,... y de manera central en Farnham Freehold, donde muestra lo absurdo del racismo mediante una inversión completa de los roles raciales de su país.

Antiautoritarismo

Como amante de la libertad no puede soportar regímenes autoritarios de ninguna clase. Por tanto y desde siempre rechaza el fascismo y el comunismo, a los que ve como dos caras de la misma moneda. De hecho al comunismo lo denomina «fascismo rojo», 9 10 y le desagradaba ver al gobierno de los EEUU dando apoyo a regímenes autoritarios.11


Caricatura de Max Stirner. El libertarismo de Heinlein se aproxima mucho al propuesto por Stirner. (Imagen en dominio público)

Filosofía política

Como adelantábamos al principio, la filosofía política de Heinlein es, en esencia, un libertarismo (individualista, en la línea de Max Stirner)12, al que podemos sumar el anarquismo filosófico. 13 Lo primero por la preeminencia de la libertad individual en su pensamiento, y lo segundo como una manifestación práctica de lo anterior. Es decir, ve al Estado como fuente de obstáculos para la libertad del individuo, pero un anarquismo revolucionario no sería práctico, es preferible una gradual reducción del Estado, o incluso aceptar un Estado mínimo dedicado sólo a proteger las libertades de los individuos.14

Y esto es así porque otra de las características de Heinlein es su pragmatismo en todas las facetas de la vida, pero que se evidencia de modo especial en su praxis política.

Nudismo, sexualidad y matrimonio

Heinlein observa que vive en un período de autoritarismo moral que la mayoría no percibe, de tan inmerso que está en él la sociedad. Tal dogmatismo moral le desagrada, pero es tan intenso, tan parte de su entorno, que siendo práctico se ve obligado a adaptarse:

Así que, encontrándome en una cultura que choca con mis necesidades internas, me adapto a ella tan cómodamente como es posible, e intento de modo suave, de vez en cuando, aquí y allí, cambiarla.

fragmento de una carta de 194015

Uno de esos dogmatismos es el tabú contra la desnudez. Pero Heinlein recuerda con placer haber jugado de niño a ser Tarzán, en el Swope Park de Kansas City, desnudo por completo,16 así que tan pronto como surgen en su país los primeros campos nudistas, en los años treinta, no tarda en disfrutar de ellos.17

Otras expresiones del autoritarismo moral que tanto chocan con la idea de libertad de Heinlein son las convenciones sexuales. Por eso sus matrimonios siempre son abiertos,18 y en su obra presenta con normalidad lo que podríamos llamar matrimonios «grupales», o familias «multiparentales». Es decir, lo que hoy se denomina poliamor está presente en las novelas de Heinlein desde los años cincuenta.

En todo caso, para Heinlein la sexualidad representa una auténtica iluminación, un rito casi religioso de placer y recreación, que cuando se vive de manera alegre y desenfadada resulta profundamente espiritual.19

Espiritualidad

Porque, como afirma su principal biógrafo, Heinlein era una persona hondamente espiritual,20 pero opuesto a las religiones, que consideraba absurdas.21 Aquello que identifica como más próximo a un sentimiento religioso es lo que siente hacia su país:

No tengo nada que pudiera considerarse propiamente una religion.[...] Lo único que siempre me inspira un sentimiento de algo mayor y más importante que mí mismo, que despierta en mí un anhelo para el autosacrificio, es este nuestro país. Sé que no es lógico [... pero ...] Cada vibrante palabra de la Constitución, así como las brillantes, elevadas y valientes frases de la declaración de derechos, me llegan al corazón.

fragmento de una carta de 1942 22

En el fondo, se podría decir que su religión son los ideales de la Ilustración «encarnados» en los Estados Unidos de América.

En íntima conexión con lo anterior, Heinlein se presenta como un gran defensor del patriotismo. Para él es, en última instancia, la expresión de algo que trasciende al individuo, y que relaciona con un imperativo biológico. Si la lógica darwinista implica que la capacidad de sacrificio del individuo es una herramienta evolutiva para la supervivencia de la especie, en el plano social el patriotismo representaría lo mismo para la supervivencia de la comunidad o la nación. Heinlein percibe algo sublime, algo que identifica a un auténtico ser humano, en esa capacidad de sacrificio en defensa de algo mayor.23

Despegue del Apolo XI, 16 de julio de 1969. (Imagen en dominio público)

Para terminar, podemos comentar que la mayor experiencia espiritual de su vida, según sus propias palabras, es la que siente al presenciar en vivo el despegue del Apolo XI,24 hecho que considera como el primer día de una nueva era y que nos lleva al siguiente apartado.

Exploración espacial

Desde su niñez y juventud le interesa el viaje espacial,25 (de hecho es uno de los primeros socios de la American Interplanetary Society) 26 y ya de adulto se preocupa por la investigación espacial y el desarrollo de los viajes espaciales, defendiendo activamente todo ello. 27 Una de las acciones más directas que llevó a cabo fue su testimonio en el Congreso sobre las tecnologías derivadas de la investigación espacial en el campo de la salud y el bienestar.28 29

Más allá de los beneficios económicos de la investigación espacial, Heinlein es consciente de que la expansión de la humanidad por el espacio es fundamental para la supervivencia de la especie a largo (o no tan largo) plazo.30

Nos encontramos ante un umbral, un punto de decisión. Podemos decidir seguir un camino hacia las estrellas, y disfrutar de oportunidades ilimitadas, posibilidades inimaginadas, evolución sin fin y una vida eterna para la especie. O podemos rechazar el desafío, quedarnos donde estamos, y morir.

cita de 1972 recogida en http://www.heinleinprize.com

Es significativo que a los seis meses de su muerte, la NASA otorgara a Heinlein la medalla al Servicio Público Distinguido.31 Su viuda, Virgina Heinlein, estableció en su testamento algo que había hablado con su marido, dotar con los beneficios de la propiedad intelectual de sus obras un fideicomiso, el Robert A. Heinlein and Virginia Heinlein Prize Trust,32, para

alentar y recompensar el progreso en las actividades comerciales espaciales que promuevan el sueño de Robert y su esposa Virginia de un futuro de la humanidad en el espacio

Razón y ciencia

La razón y la ciencia forman parte esencial del pensamiento y la vida de Heinlein. Desde niño leía todo lo que podía sobre ciencia, y con 13 años ya había recibido influencias de T.H. Huxley, y sobre todo, de Charles Darwin. 33 De hecho con el descubrimiento del pensamiento crítico a través de Huxley, Heinlein completó el proceso de abandono de las creencias religiosas de su entorno,34 el cinturón de la Biblia.

Si bien Heinlein afirma que hay asuntos que no son objeto de la ciencia, problemas filosóficos que ni siquiera pueden ser respondidos por la pura razón,35 en general considera que lo mejor es aplicar el enfoque científico a todos los asuntos. Y así lo hace, a la vida en general, y a la literatura en particular.36 Es representativa de este pensamiento la siguiente cita de uno de sus personajes:

¿Cuáles son los datos? Una vez y otra y otra: ¿cuáles son los datos? Deja a un lado las ilusiones, ignora la revelación divina, olvida los «designios de las estrellas», pasa por alto lo que piensen los vecinos, despreocúpate del impredecible «veredicto de la historia»; ¿cuáles son los datos, y con cuántos decimales? Pilotas siempre hacia un futuro desconocido; los datos son tu única pista.

Time Enough for Love

En consecuencia, a Heinlein le desagrada y asombra observar a lo largo de su vida el crecimiento en su país de lo que llamó La Era de la sinrazón:37 el auge de la astrología, la adivinación, el culto a la «vuelta a la naturaleza», el regreso del creacionismo,... todos signos desalentadores de la desvalorización del pensamiento crítico.

Legado

Heinlein es un personaje controvertido, en parte por su fiero libertarismo, cuyas conclusiones lógicas son a menudo malentendidas, y en parte también por su tendencia iconoclasta. Casi ninguna vaca es sagrada para Heinlein y en muchas ocasiones ejerce de abogado del diablo. De su propia novela I Will Fear No Evil llega a decir:

[...] aquel al que no llegué a ofender con Troopers y Stranger probablemente lo ofenderé con ésta. Es un spray de mofeta disparado en 360 grados. Con un poco de suerte seré condenado tanto por la SDS como por la John Birch Society.

fragmento de una carta de 1969.38

La SDS era un movimiento estudiantil de izquierda radical y la John Birch Society es una organización de extrema derecha.

Pero esta actitud no deja de ser una virtud para el pensamiento crítico y la formación de la propia opinión: revisar y repensar cualquier posición intelectual es muy sano. Y ése es uno de los mensajes en los que Heinlein siempre insiste, la importancia de pensar por uno mismo.

Esta y otras ideas básicas, a veces incómodas, pero necesarias, y transmitidas principalmente a través de obras de ficción muy entretenidas, llenas de diálogos chispeantes y «citas» memorables, han hecho de Heinlein un autor influyente en varias generaciones de jóvenes. Prueba de ello es que una parte de los que han leído su obra durante su niñez y juventud, y en homenaje a él que no tuvo hijos naturales, han dado en denominarse «niños de Heinlein». Efectivamente, muchos sienten a Heinlein como su padre intelectual por haber «escuchado» estas ideas y valores en sus novelas cuando eran jóvenes, como niños que reciben perlas de experiencia vital en el regazo de un viejo abuelo cascarrabias, pero sabio. Citando a su biógrafo W.H. Patterson, Heinlein «no fue una figura pública en el sentido habitual: tuvo que ganarse los corazones y las mentes de la gente al por menor, uno a uno, en la íntima comunidad de un lector y un libro»39

Son numerosas las ideas, valores y actitudes importantes que logra transmitir con efectividad. Podemos destacar, por ejemplo, el ejercicio responsable de la libertad, el respeto a la libertad del otro, la justicia de valorar a las personas por sí mismas, no por su sexo o su raza; el pensamiento crítico, la libertad sexual y la importancia de la educación. Otros valores notables que transmite la obra de Heinlein, como ha señalado con acierto David Brin, son la perseverancia, la compasión, el coraje y la curiosidad.

En resumen, el legado principal de Heinlein es la capacidad de su obra para guiar a los lectores jóvenes hacia la madurez, presentándoles de modo atractivo muchos temas «adultos» e incitándoles a pensar sobre ellos por sí mismos.

Además de esta herencia principal, Heinlein ha dejado otras muy significativas, como haber liderado el paso a la madurez del género de la ciencia ficción, haber apoyado y difundido la donación de sangre, o el ya mencionado fideicomiso para premiar los avances de la humanidad en el espacio. Grandes mentes de nuestro tiempo, como Stephen Hawking, han visto tan claro como Heinlein que la especie humana no sobrevivirá si se queda en un sólo planeta, la fría naturaleza del universo nos lo asegura. Así que lo mejor, y lo más interesante, sería seguir el famoso dicho latino que Heinlein suscribe el primero: per aspera ad astra.

ExploLuna.jpg

Referencias

  1. Patterson, Jr., 2014, p. 249.
  2. Patterson, Jr., 2014, p. 266.
  3. Patterson, Jr., 2010, p. 308.
  4. Patterson, Jr., 2014, pp. 309 y 592.
  5. Patterson, Jr., 2014, p. 17.
  6. Patterson, Jr., 2010, p. 287.
  7. Patterson, Jr., 2014, p. 16.
  8. «La Elección de 1948». Wikipedia (en inglés). Consultado el 24 de marzo de 2018. 
  9. Patterson, Jr., 2010, p. 198.
  10. Patterson, Jr., 2010, p. 532 y 539.
  11. Patterson, Jr., 2014, p. 128.
  12. Patterson, Jr., 2014, p. 613.
  13. Patterson, Jr., 2014, pp. 389-390.
  14. Schulman, 1999, p. 97.
  15. Patterson, Jr., 2010, p. 261.
  16. Patterson, Jr., 2010, p. 20.
  17. Patterson, Jr., 2010, p. 163.
  18. Patterson, Jr., 2010, p. 329.
  19. Patterson, Jr., 2010, pp. 147 y 222.
  20. Patterson, Jr., 2010, p. 238.
  21. Patterson, Jr., 2010, p. 543.
  22. Patterson, Jr., 2010, p. 300.
  23. Patterson, Jr., 2014, pp. 340 y 341.
  24. Patterson, Jr., 2014, p. 307.
  25. Patterson, Jr., 2010, pp. 30 y 83.
  26. Patterson, Jr., 2010, p. 148.
  27. Patterson, Jr., 2014, pp. 336, 380, 411, 416, 436 y 451.
  28. Patterson, Jr., 2014, pp. 412-414.
  29. Heinlein, 1980, pp. 500 y ss.
  30. Patterson, Jr., 2014, p. 310.
  31. Patterson, Jr., 2014, p. 473.
  32. Patterson, Jr., 2014, pp. 475 y 477.
  33. Patterson, Jr., 2010, p. 32.
  34. Patterson, Jr., 2010, p. 35.
  35. Schulman, 1999, pp. 86-87.
  36. Schulman, 1999, p. 30.
  37. Heinlein, 1980, pp. 441 y ss.
  38. Patterson, Jr., 2014, p. 311.
  39. Patterson, Jr., 2010, p. 12.

Bibliografía

  • Patterson, Jr., William H. (2010). Robert A. Heinlein: In Dialogue With His Century: Volume I, 1907-1948: Learning Curve. Nueva York: A Tom Doherty Associates book. ISBN 978-0-7653-1960-9. 
  • Patterson, Jr., William H. (2014). Robert A. Heinlein: In Dialogue with His Century: Volume 2, 1948-1988: The Man Who Learned Better. Nueva York: Tom Doherty Associates, LLC. ISBN 978-0-7653-1961-6. 
  • Schulman, J. Neil (1999). The Robert Heinlein Interview and Other Heinleiniana. Culver City, California: Pulpless.com. ISBN 1-58445-016-9. 
  • Heinlein, Robert A. (1980). Expanded Universe. Ace Books. ISBN 0-441-21888-1.